El guardaespaldas

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A los admiradores de la obra de Juan Carlos Onetti – y de Onetti mismo – le sonará la historia. En 1973, bajo la dictadura de Bordaberry, el prestigioso semanario Marcha de Montevideo convoca un concurso de cuentos. El jurado – integrado entre otros por el mismo Onetti y Carlos Quijano – concede el premio, entre trescientas cincuenta y dos obras, al cuento “El guardaespaldas”, escrito por un joven profesor universitario de literatura llamado Nelson Marra. Dicho cuento sería publicado a principios de 1974 y desencadena el cierre de Marcha, el apresamiento de todos los miembros del jurado y la condena inmediata de Marra, acusado de “asistencia a la asociación subversiva”, a cuatro años de cárcel, donde sería torturado*. Onetti sufrirá en prisión una grave crisis nerviosa y depresiva y, ayudado por la opinión pública mundial, logrará exiliarse en España. Marra tras ser puesto en libertad en 1978, huye del país y busca asilo en Suecia donde, este francotirador de la literatura uruguaya trabajó de traductor de inglés, dio cursos de historia del teatro y colaboró en radio y televisión. En 1981 viaja a España y se instala en Madrid, donde fallecería el 3 de Diciembre de 2007. “El guardaespaldas”, un texto de apenas veinte cuartillas, fue editado en España, junto a otros cuentos del autor, por Plaza y Janes, en 1984, y es la radiografía cruda de un prototipo de torturador de la policía política que arranca en el momento en que el tipo es acribillado a balazos por un grupo guerrillero y mientras agoniza, recuerda su vida, su vida sombría, sórdida y miserable, el desvarío mental de un sádico… El cuento está dedicado a tres escritores “desaparecidos”: Haroldo Conti, Paco Urondo y Rodolfo Walsh y aunque no sea fácil de encontrar (aquí subo el cuento, en el original de la revista, nº 1.671, 8 de Febrero de 1974) el libro merece la pena leerlo, al menos para recordar que no hace mucho, en ciertos lugares los escritores se jugaban – y casi siempre la perdían – la vida.
*(La realidad es tragicómica. Marra contaba que el coronel que le iba a juzgar estaba empecinado en averiguar quién estaba detrás de él y en una de las ocasiones que le interrogó, el preguntó con tono de suficiencia:
-¿Quién le influyó para escribir esto?
Marra lo miró fijamente y le respondió:
– Creo que la influencia principal es la de Mario Vargas Llosa.
El coronel dejó el cuento sobre la mesa y gritó al ayudante:
-¡Requiéranme inmediatamente a mi presencia a ese Vargas Llosa!
Se irritó mucho – seguía refiriendo Marra – cuando tiempo después volvió el ayudante y le dijo:
Dicen que ese Vargas Llosa es escritor, peruano, vive en España y no tiene nada que ver con los tupamaros….”)

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3 pensamientos en “El guardaespaldas

  1. Interesante información pero no puedo leer el cuento, al agrandar la letra se pixela, habrá otra forma de introducir las imágenes de manera que el cuento pueda leerse? Mil gracias de todas formas !!!

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